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El presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, anunció este martes durante un discurso a la nación que las fuerzas armadas del país tomaron el control de la ciudad de Zangilan y 24 aldeas en la región de Nagorno Karabaj.

"El Ejército azerbaiyano liberó 24 aldeas en las regiones de Fizuli, Jabrayil, Khojavend y Zangilan, así como la ciudad de Zangilan. Zangilan es nuestra", declaró Aliyev.

Este lunes, el mandatario azerbaiyano aseguró que Bakú suspenderá las hostilidades si Ereván lleva a cabo negociaciones constructivas."El hecho de que la situación todavía esté en una fase caliente no es culpa nuestra. [...] Estamos dispuestos a suspender las hostilidades mañana mismo si Armenia se comporta de manera constructiva en la vía de las negociaciones", dijo Aliyev.

Desde el pasado 10 de octubre, en la zona de Nagorno Karabaj rige un alto el fuego alcanzado por Ereván y Bakú tras las negociaciones de más de 10 horas que mantuvieron con la mediación del canciller ruso, Serguéi Lavrov. Sin embargo, desde entonces ambos países se han acusado mutuamente de violarlo en varias ocasiones.

Azerbaiyán informa de intensos combates en Nagorno Karabaj

BAKÚ/EREVÁN (Sputnik) — El Ministerio de Defensa de Azerbaiyán denunció intensos combates en la línea de contacto en Nagorno Karabaj el 19 de octubre y la madrugada del 20 de octubre.

"Durante el día 19 de octubre y la madrugada del 20 de octubre continuaron las operaciones militares con diversa intensidad contra el enemigo, que intentaba oponer resistencia en las frentes Agdere-Agdam, Fizuli-Hadrut-Jabrail y Gubadli-Zangelan", comunicó el organismo.

Se añade que "el enemigo atacó las posiciones defensivas del Ejército azerbaiyano con armas ligeras, morteros y cañones".

La nota agrega que en respuesta las tropas azerbaiyanas destruyeron e incapacitaron varios equipos y unidades de infantería armenias.

El departamento castrense de Armenia por su parte informó que las Fuerzas Armadas de Azerbaiyán recurren a aviación y artillería en el norte del Nagorno Karabaj.

"El enemigo está usando aviación y artillería en la zona norte de la línea de contacto. Continúan los intensos y duros combates en la zona sur. Las unidades del Ejército de Defensa [karabajíes] toman medidas para reprimir los ataques enemigos", escribió la portavoz del organismo, Shushan Stepanián, en Facebook.

Por su parte, la Fiscalía General de Azerbaiyán reportó que el número de civiles azerbaiyanos heridos desde que se reanudaran las hostilidades en Nagorno Karabaj aumentó a 291.

La víspera, el organismo informó de 61 muertos y 282 heridos entre la población civil.

"Del 27 de septiembre de 2020 al día de hoy murieron 61 civiles y otros 291 resultaron heridos", dice el comunicado.

Además, 382 instalaciones civiles y 1.941 viviendas y 90 edificios de apartamentos han sufrido daños.

Rusia

Por su parte, la presidencia de la Asamblea de los Musulmanes de Rusia declaró que los líderes religiosos y laicos de Armenia y Azerbaiyán y todas las personas de buena voluntad deben desarrollar esfuerzos con el fin de parar el derramamiento de sangre en Nagorno Karabaj.

"Pedimos a los líderes religiosos y a los jefes de Estado de Armenia y Azerbaiyán, a la vasta opinión pública y a todas las personas de buena voluntad a mostrar su firme decisión de lograr la paz y asumir la responsabilidad por el futuro de los pueblos, parar el derramamiento de sangre, proseguir las negociaciones y contribuir con todos los medios disponibles a imponer la paz en la antigua y muy sufrida tierra de Nagorno Karabaj", dice la declaración publicada en la web de este organismo.

La presidencia de la Asamblea expresó apoyo a la iniciativa del patriarca de Moscú y toda Rusia, Kiril, quien a inicios de este octubre llamó a prorrogar el régimen de cese del fuego entre Armenia y Azerbaiyán, y pidió a los líderes religiosos contribuir al cese del derramamiento de sangre.

Al dirigirse al Catholicós de todos los armenios, Karekin II, y al presidente de la Dirección de los Musulmanes del Cáucaso, Sheikh ul-Islam Allahshukur Pashazadeh, Kiril evocó los esfuerzos que habían desarrollado en su tiempo los líderes religiosos para solucionar el conflicto en Nagorno Karabaj.

La presidencia de la Asamblea de los Musulmanes de Rusia, a su vez, recordó que el Islam es "una religión de paz, del amor a la gente, de la bondad y la creatividad", que "los fundamentos de la fe musulmana son inamovibles y afirman la coexistencia pacífica entre la gente de diversas confesiones y nacionalidades", así como dice el Corán, cuyos respectivos párrafos citó.

A su vez, una encuesta realizada recientemente por la Fundación Opinión Pública (FOM, por sus siglas en ruso) informó que casi el 60% de los ciudadanos de Rusia que están al tanto de los sucesos en Nagorno Karabaj creen que su país no debería apoyar a ninguna de las partes contrincantes.

Los resultados del sondeo revelan que el 59% de los encuestados creen que Rusia no debe apoyar ni a Armenia, ni a Azerbaiyán.

De ellos, un 20% señaló que Bakú y Ereván deben resolver la situación por su cuenta, y 9% considera que Moscú debe concentrarse en los problemas internos del país.

Otro 8% de los encuestados cree que no vale la pena apoyar a nadie, ya que Rusia podría perder por esa razón los contactos con el país al que brinde una menor asistencia.

Por el contrario, un 47% de los participantes en la investigación piensa que su país debe hacer todo lo posible para poner fin al conflicto entre Azerbaiyán y Armenia.

De ellos, el 29 vota por organizar negociaciones diplomáticas, en las que Moscú asuma el rol de mediador.

Otro 2% defiende la necesidad de introducir fuerzas pacificadoras en la zona de conflicto.

Además, el 40% de los encuestados está convencido de que la intensidad de los enfrentamientos en Nagorno Karabaj pronto comenzará a disminuir.

La encuesta se realizó en todo el territorio de Rusia entre el 9 y el 11 de octubre, por vía telefónica, y contó con la participación de 1.000 encuestados mayores de 18 años, el error estadístico no supera el 3,8%.

La presencia militar turca en Azerbaiyán

Según el diario ruso Kommersant, 600 militares turcos se mantienen en Azerbaiyán después de ‎haber finalizado los ejercicios militares conjuntos turco-azerbaiyanos realizados este verano ‎‎ [1].‎

 

Esa presencia militar turca en Azerbaiyán se describe de la siguiente forma:
un batallón táctico de 200 efectivos;
  • 90 consejeros militares en Bakú, la capital azerbaiyana;
  • 120 efectivos catalogados como personal de vuelo en el aeródromo de Gabala;
  • 20 operadores de drones en la base aérea de Dollyar;
  • 50 instructores en el aeropuerto de Evlakh;‎
  • 50 instructores del 4º cuerpo de ejército turco y
  • otros 20 instructores en la base naval y la ‎escuela militar Heydar Aliyev de Bakú.‎

 

 

En Azerbaiyán se encuentran desplegados además:
  • 18 vehículos turcos de combate para infantería;
  • 1 sistema de lanzacohetes múltiples;‎
  • 10 vehículos terrestres de diferentes categorías;‎
  • 34 aeronaves (6 aviones de combate, 8 helicópteros y 20 drones). ‎

 

También según el diario ruso Kommersant, durante la primera semana de octubre hasta ‎‎1 300 yihadistas turcomanos provenientes de Siria y 150 yihadistas libios fueron desplegados en ‎Azerbaiyán para luchar contra los armenios. ‎

Análisis: Erdogan, el 'sultán' neotomano de Oriente Medio

Francesc Casadó

El conflicto en el Cáucaso ha dado argumentos al presidente Erdogan para ejecutar sus planes nacionalistas por una 'Gran Turquía' que se extienda desde el Mediterráneo oriental hasta el mar Caspio.

La desinformación de los medios de comunicación occidentales sobre la guerra en Nagorno Karabaj es parte de las campañas hacia la opinión pública que se realizaron en las anteriores intervenciones militares atlantistas en Oriente Medio y el Norte de África. Prepara políticamente las coaliciones y gana tiempo para desplegar los recursos necesarios sobre el terreno.

El material propagandístico ha ocultado que Stepanakert —la capital de Nagorno Karabaj, asentada a escasos 40 kilómetros de la línea de frente— ha sido víctima de los ataques más violentos e indiscriminados contra la población civil que se están produciendo. También se omite el contrato multimillonario que Azerbaiyán ha realizado con Israel para dotarse de un importante arsenal militar, incluidos los drones de última generación conocidos como los UAV suicidas, que están siendo utilizados en la ofensiva contra el Ejército armenio.

A pesar de los intentos por encontrar la salida negociada al conflicto que reclama la comunidad internacional, los tambores de guerra siguen sonando en el territorio donde ya son 100.00 los desplazados.

En este contexto cabe destacar las palabras del presidente sirio Bashar Asad. Acusa a su homónimo turco, Recep Tayyip Erdogan, de ser "el principal instigador e iniciador" de las tensiones entre ambos países caucásicos. Turquía lleva años prolongando la guerra civil siria. En 2020 ha intervenido militarmente en Libia, y ahora es el único Estado que expresa abiertamente su respaldo a Azerbaiyán, al que considera una nación hermana. Para Erdogan y su Ejecutivo la doctrina islamista neotomana es el principio que les ha de permitir la consolidación de una Gran Turquía basada en el expansionismo hacia los dominios del antiguo imperio, que abarcó desde el Mediterráneo oriental hasta el Caspio.

En cualquier caso, Turquía —miembro de la OTAN y candidata a la Unión Europea— es la nación enfrentada al bloque multipolar formado por los Estados emergentes, que en su avance estructural económico y estratégico han tomado posiciones en tres países: Siria, Egipto e Irán. Es un momento práctico del conflicto de intereses provocado por la Nueva Ruta de la Seda actuando como un eje de poder multilateral —no hegemónico— donde los BRICS están articulando una estrategia comercial y productiva diseñada para el desarrollar las grandes industrias nacionales emergentes e integrarlas posteriormente en plataformas regionales.

El territorio en guerra de Nagorno Karabaj se autoproclamó República de Artsaj en 2017. El conflicto se remonta a la etapa en que formaba parte de la República Socialista Soviética de Azerbaiyán, y entonces ya contaba con mayoría de población de origen armenio y sus diputados solicitaron la independencia. Se inició así una escalada de hostilidades que concluyeron en una república de facto que no ha sido reconocida por la ONU. Las fronteras están cerradas, exceptuando las que limitan con sus aliados de Armenia. El aislamiento ha llegado a paralizar el aeropuerto de Stepanakert, inaugurado con las aportaciones del exilio armenio, Rusia, EEUU y Francia debido a la amenaza de disparos a los aviones desde el cercano territorio azerbaiyano.

De los tres países que forman el frente antiturco, Irán es el único caucásico. El apoyo de Teherán a la soberanía de Artsaj puede poner en peligro su integridad debido a la presencia de Israel en Azerbaiyán. En concreto de su servicio secreto, el Mossad, encargado de recabar información y controlar la propaganda islamista con el objetivo de desestabilizar la región. Armenia cuenta con un presupuesto militar muy inferior al azerí que ha visto cómo sus arcas con el negocio de los hidrocarburos procedentes de yacimientos en el mar Caspio incrementaban. También lo hacían las arcas fruto del recorrido ferroviario que forma parte de la Ruta de la Seda con origen en la capital, Bakú, y con destino a Turquía a través de la vecina Georgia. Gracias a él se transportan anualmente millones de toneladas de mercancías.

La comunidad internacional ha denunciado la presencia en las filas azerbaiyanas de terroristas islámicos procedentes de Siria y de Libia presuntamente desplegados por Ankara que supondrán una amenaza para todo el Cáucaso. En enero Erdogan envió sus tropas a defender al Gobierno integrista libio (GAN) como parte de un acuerdo sobre derechos de explotación de gas natural en el mar Mediterráneo. La guerra civil en el país levantino siempre ha tenido un trasfondo energético. Después de un año de combates entre el GAN, con sede en Trípoli, y el Ejército Nacional Libio, dirigido por el mariscal Jalifa Haftar, el militar no ha sido capaz de conquistar la capital.

La victoria habría dado paso a la necesaria reconstrucción de las infraestructuras dañadas desde la intervención atlantista y a la convocatoria de elecciones con garantías democráticas. Pero su incapacidad para derrotar al Gobierno libio solo ha de beneficiar al nuevo orden mundial liderado por las elites globalistas de EEUU. Jalifa Haftar recientemente anunció la reanudación de la producción de petróleo en el territorio bajo su dominio, que abarca prácticamente toda la nación.

En el sureño yacimiento de Al Sharara alcanzaron un acuerdo de honor los grupos armados con la sociedad gestora Akakus, una alianza entre la transnacional francesa Total, la española Repsol y la noruega Statoil.

Egipto ha asumido la amenaza a su seguridad nacional que representan los planes soberanistas del país otomano al autorizar el desplazamiento del Ejército a la vecina Libia en caso de que las fuerzas del GAN apoyadas por Turquía ataquen la ciudad costera de Sirte. El Cairo mantiene desplegadas tropas y armamento en Idlib (Siria) en coordinación con los Guardias Revolucionarios iraníes. Una agresión turca tendría consecuencias imprevisibles para la región.

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