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Jesús Díaz

Según Sakhrat KhizroevElon Musk está equivocado. Es imposible que podamos acceder al cerebro con electrodos, conectarlo a máquinas de forma eficiente y menos aún desentrañar sus secretos. El cerebro, dice Khizroev, es demasiado complejo. Y parece que DARPA — el brazo de investigación avanzada del Pentágono — está de acuerdo con él.

Khizroev es un ingeniero e investigador que lidera un equipo de neurocientíficos, físicos, químicos, biólogos e ingenieros de materiales en busca del santo grial de la ciencia médica moderna: desentrañar los secretos del cerebro humano y poder comunicarse de forma directa usando una máquina.

Para ello planean inyectar unos 80.000 millones de nanopartículas para leer y controlar el cerebro. Estas nanopartículas — que afirma son totalmente seguras para la salud y pueden extraerse fácilmente — se unirían a todas y cada una de las neuronas que hay en el cerebro para comunicarse inalámbricamente con una máquina. Si todo va como ellos piensan, el equipo de Khizroev afirma que el proyecto estará terminado en algo más de tres años.

Estas partículas son 2000 veces más finas que un cabello humano. Se llaman MENP (nanopartículas magneto-eléctricas en sus siglas en inglés) y son capaces de recibir y emitir campos magnéticos a la vez que interactúan eléctricamente con células humanas. Aunque suenan a ciencia ficción, Khizroev lleva usando los MENPs en la investigación de enfermedades desde 2010.

El ingeniero de origen ruso afirma que los MENP son la única manera de poder “hablar” con el cerebro y analizar su funcionamiento de forma exacta. “Otros esfuerzos usan instrumentos externos como los microelectrodos para intentar solucionar los misterios del cerebro pero, por su complejidad y dificultad, estos métodos están limitados”, asegura.

Para poder ver el funcionamiento de todo el cerebro en tiempo real e interactuar con cada neurona de forma individual necesitas un mecanismo que se conecte a cada una de esas neuronas sin ningún tipo de cables.

El proyecto BrainSTORMS

Las investigaciones del equipo de Khizroev han sido lo suficientemente exitosas como para llamar la atención de la agencia de investigación avanzada de proyectos del Pentágono. DARPA está financiando ahora su proyecto BrainSTORMS, un sistema para la comunicación entre el cerebro humano y los ordenadores usando MENPs. De tener éxito, podrán usar este sistema para interactuar con máquinas mentalmente, como si fueran extensiones de nuestro cuerpo. Y viceversa.

DARPA no sólo quiere que este mecanismo pueda servir a personas con enfermedades o discapacidades — para controlar cosas como brazos o piernas robot — sino también para que soldados y pilotos puedan controlar máquinas como aviones de combate de manera más eficiente que con las manos.

Esto es algo que parece más el argumento de una película de ciencia ficción como Firefox, aquella película en la que Clint Eastwood tenía que robar un avión soviético que volaba controlado por la mente. Pero el proyecto es real. Ahora mismo se encuentra en su segunda fase de ejecución y, según aseguran, esperan completarlo en 2024.

"Una revolución"

El equipo de Khizroev planea inyectar 80.000 millones de MENPs en el torrente sanguíneo de una persona, usando campos magnéticos para dirigirlos al cerebro. Allí, afirman que cada MENP se emparejerá con una neurona. Una vez en posición, el MENP podrá “hablar” con ella emitiendo una señal eléctrica para comunicar información y recibiendo los impulsos eléctricos que vienen de la neurona.

La comunicación con el exterior, según Khizroev, se realizará utilizando la otra característica fundamental del MENP: estas nanoparticulas pueden emitir y recibir señales magnéticas.

Usando un casco con transductores magnéticos, el equipo de Khizroev asegura que un ordenador será capaz de monitorizar la actividad de cada uno de los 80.000 millones de MENPs en tiempo real y a su vez poder transmitirles información.

Si tienen éxito, BrainSTORMS espera no sólo poder establecer una comunicación bidireccional. También creen que podrán mapear el funcionamiento del cerebro, lo que nos dará la clave para avanzar en el campo de la computación neuromórfica. Es decir, computadoras que funcionen de forma tan eficiente y rápida como el cerebro humano. “Podremos por fin comprender cómo funciona la arquitectura de computación del cerebro,” afirma el científico. Y a la vez, este conocimiento permitirá hacer cosas que sólo se pueden imaginar con las más avanzadas supercomputadoras.

Khirzoev afirma que esto es sólo una parte de lo que creen que podrán hacer con los MENPs. Él y su equipo están convencidos de que su tecnología traerá una revolución a la medicina en general. Por ejemplo, apunta a que se podrá usar para tratar otras enfermedades como el cáncer, el Parkinson’s o el alzheimer, atacando célula por célula. Podría curar “incluso la depresión,” afima.

La obsesión del Pentágono con el cerebro

DARPA no sólo ha puesto una fracción de sus billones de dólares de presupuesto detrás del proyecto BrainSTORMS. Éste sólo es una parte de su Brain Initiative, un megaproyecto del gobierno norteamericano para desentrañar los secretos del cerebro que comezó en 2013 por mandato de Barack Obama. Su objetivo es mapear el cerebro humano y poder explotar todo su potencial en diferentes ámbitos, desde la industria médica a la militar.

Un vistazo a su lista de proyectos del Brain Initiative produce una rara mezcla de pavor, esperanza y excitación. De hecho, la mayoría suenan a argumentos de película de superhéroes de la Marvel y no a proyectos de investigación científica reales.

Aparte de BrainSTORMs, ahí está ElectRX, un proyecto que busca usar dispositivos para la neuromodulación de las funciones de los diferentes órganos humanos. Su objetivo es hacer que los mecanismos de cura del organismo sean más efectivos. Es decir, una especie de autocuración al estilo de los poderes de Lobezno.

Otro, el sistema HAPTIX, busca dar el poder del tacto a personas que no tengan extremidades y usen prótesis mecánicas, en plan Luke Skywalker en Star Wars. Aquí el plan es poner implantes modulares para transmitir los impulsos eléctricos que el cerebro interpretaría como sensación de tacto.

Pero lo que da aún más miedo es el proyecto RAM, que es un juego de palabras entre la memoria de los ordenadores y las siglas Restauración Activa de Memoria. Según DARPA, este programa ‘busca desarrollar y probar un interfaz neuronal para la formación de nuevas memorias y el acceso a memorias ya existentes en aquellos individuos que hayan perdido estas capacidades como resultado de lesiones cerebrales’.

Esto, como el proyecto BrainSTORMS y el resto, suena fantástico hasta que te das cuenta de que podría ser parte del argumento de Eternal Sunshine of the Spotless Mind. En esa película, una compañía ofrecía la posibilidad de borrar memorias dolorosas para poder ser felices. O Total Recall, en la que implantan recuerdos de eventos que nunca han pasado.

La segunda parte de ese programa — llamada RAM Replay — busca que los individuos puedan acceder a memorias perdidas con total precisión. Perfecto para recordar cualquier momento como en The Entire Story of You, el episodio de Black Mirror en el que la gente podría hacer un "replay" de cualquier momento de su vida

Finalmente, uno de los programas parece sacado de la escena en la que Neo aprende Kung Fu en Matrix. Se llama Targeted Neuroplasticity Training y busca “avanzar el ritmo y la efectividad en el entretenimiento de habilidades cognitivas a través de la activación precisa de nervios periféricos que pueden a la vez promover y reforzar las conexiones neuronales”.

Su objetivo final, dice DARPA, es reducir el coste y la duración del aprendizaje en el departamento de defensa norteamericano y mejorar los resultados finales.

No tenemos la certeza de si estos proyectos tendrán éxito y, si lo tienen, si será pronto o dentro de 100 años. Pero está claro que tanto los militares norteamericanos, los chinos, los rusos y empresas privadas de todo el mundo quieren llegar a la singularidad — la fusión de hombre y máquina — antes que el resto.

Al final hay pocos proyectos tecnológicos que definirán el futuro de la humanidad a largo plazo. El funcionamiento del cerebro humano es uno de ellos. Quien domine este campo, la inteligencia artificial y la energía de fusión serán los líderes de la humanidad durante los próximos 10.000 años. Apróx.

Fuente: El Confidencial

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