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LA PAZ (Sputnik) — El candidato Luis Arce del Movimiento Al Socialismo (MAS), partido del expresidente Evo Morales, ganó en primera vuelta la elección presidencial en Bolivia, con 52,4% de los votos válidos, proyectaron dos cadenas de televisión, en base a una encuesta en boca de urna.

Según los resultados a boca de urna, el candidato presidencial del Movimiento Al Socialismo (MAS) Luis Arce Catacora habría ganado en primera vuelta con el 52,4% de los votos. En segundo lugar figura Carlos Mesa, de Comunidad Ciudadana (CC), con el 31,5%. En la ciudad de La Paz, luego de difundirse estos datos, desde muchos hogares comenzó un concierto de fuegos artificiales.

"Se trata de un resultado extraordinario para el MAS, menos de un año después de haber sido echado del poder por un supuesto fraude electoral", dijo la politóloga Susana Bejarano a la cadena de televisión Unitel.

Se espera que el posible candidato ganador hable sobre el resultado por la mañana del lunes 19 de octubre.

Los resultados, que no son los oficiales, fueron relevados por Ciesmori, y tenían que difundirse a partir de las 20:00 horas, pero el anuncio fue postergándose. Ante crecientes quejas en las redes sociales, sumadas a susceptibilidades por la transparencia del proceso electoral, finalmente se entregaron los datos a la medianoche.

Horas antes, desde el bunker de campaña del MAS tenían conocimiento de que Arce aventajaba "por 15 puntos" a Mesa (presidente entre 2003 y 2005), y reclamaban la difusión de los resultados a boca de urna.

"Pedimos disculpas por la tardanza en la publicación de este resultado, podemos decir que ahora sí hemos completado el 95% del recuento de nuestra muestra que nos exige la ley como nivel de confiabilidad", dijo el director de Ciesmori, José Luis Gálvez.

El sondeo en boca de urna, que hasta la madrugada del lunes 19 era la única referencia sobre el resultado electoral daba victoria al candidato del MAS en cinco de los nueve departamentos, lo cual le aseguraría mayorías en las dos cámaras de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

"Empieza otro país, y la esperanza es que nos volvamos a juntar todos los bolivianos. Vamos a ver si este nuevo MAS es capaz de unir al país", dijo el exalcalde de La Paz Ronald MacLean, actualmente docente en universidades estadounidenses y consultor político.

La presidenta transitoria de Bolivia, Jeanine Áñez, felicitó al candidato del MAS, Luis Arce, por su victoria en las elecciones generales.

"Aún no tenemos cómputo oficial, pero por los datos con los que contamos, el Sr. (Luis) Arce y el Sr. (David) Choquehuanca han ganado la elección. Felicito a los ganadores y les pido gobernar pensando en Bolivia y en la democracia", dijo la mandataria en su cuenta de la red social Twitter.

Al mismo tiempo, Arce se declaraba ganador de la elección presidencial, prometiendo hacer un gobierno de unidad nacional para reconstruir la economía.

"Hemos recuperado la democracia, hemos recuperado la esperanza. Vamos a gobernar para todos los bolivianos y vamos a construir un gobierno de unidad nacionales", dijo Arce a la prensa.

Rodeado de dirigentes del MAS y de líderes de varias organizaciones sindicales, de campesinos e indígenas, Arce agradeció al pueblo boliviano y a la comunidad internacional, por su apoyo al proceso electoral con el cual Bolivia salía de una transición de casi un año luego de la crisis poselectoral de 2019.

Según el estudio, en tercer lugar estaría el empresario cruceño Luis Fernando Camacho, de Creemos, con el 14,1%. Cuarto Chi Hyun Chung, del Frente para la Victoria, con el 1,6%. Quinto y último Feliciano Mamani, de Pan-Bol, con el 0,4%.

De confirmarse estos resultados, el MAS regresará al poder, a 11 meses del golpe de Estado contra Evo Morales (2006-2019), quien aún se encuentra exiliado en Argentina.

Mientras tanto, en el sitio computo.oep.prg.bo continúa el conteo oficial a cargo del Tribunal Supremo Electoral. Hasta ahora van contando 336.000 votos, sobre un total de 7.332.000 electores que estaban habilitados para votar en Bolivia y en otros 30 países. Se espera que los resultados definitivos se presenten hasta el próximo sábado, 24 de octubre.

"Devolveremos la dignidad y la libertad al pueblo boliviano", dice Evo Morales tras la victoria de Luis Arce en las elecciones de este domingo

El expresidente Evo Morales señaló este lunes que, con el triunfo de Luis Arce en las elecciones presidenciales de Bolivia, celebradas este domingo, devolverán "la dignidad y la libertad al pueblo boliviano".

"Hemos vuelto millones", enfatizó el mandatario, durante una conferencia de prensa desde Buenos Aires, donde se encuentra desde diciembre del año pasado, luego del golpe de Estado en su contra.

Según un sondeo a boca de urna realizado por la empresa Ciesmori y que fue dada a conocer en la señal televisiva Unitel, Arce, quien hizo fórmula con David Choquehuanca, habría ganado los comicios con 52,4 % de los votos.

Tras la difusión de esa encuesta, Arce y Choquehuanca recibieron las felicitaciones de la presidenta de facto de Bolivia, Jeanine Áñez, y el secretario general de la OEA, Luis Almagro.

En su declaración, Morales invitó a "todos los partidos, empresarios, trabajadores, obreros a hacer un gran encuentro, un pacto de reconciliación" por Bolivia.

"No somos vengativos, no somos revanchistas, los invitamos a trabajar", dijo el exmandatario y señaló que está seguro que esa será la línea de trabajo de Arce, quien fue ministro de Economía durante su Gobierno.

Los resultados oficiales de los comicios no se han dado a conocer. Hasta las 11:00 de la mañana (hora local de Bolivia), el Órgano Electoral Plurinacional (OEP) apenas llevaba el 18,48 % de las actas computadas, que otorgaban 43,25 % de los sufragios al candidato Carlos Mesa y 36,06 % a Arce. Sin embargo, los votos en las zonas rurales, bastión del MAS históricamente, son los últimos en computarse.

"Volver a Bolivia"

El exmandatario, además, manifestó su "gran deseo" de "volver a Bolivia", luego de su abrupta salida el año pasado.

Luego del golpe en su contra, Morales logró salir de Bolivia con la ayuda de un avión enviado por el Gobierno de México —país que le ofreció asilo— y llegó al país norteamericano el 12 de noviembre, pese a que varios países de Sudamérica negaron el permiso para que la aeronave mexicana sobrevolara su espacio aéreo. Un mes después, viajó a Argentina, donde se encuentra actualmente.

"Vamos a volver a Bolivia, tarde o temprano", manifestó y recordó que en su país, durante el gobierno de facto que se instaló tras su salida, se abrieron varios procesos en su contra. Al respecto, indicó que eso se debió a "una guerra sucia".

Morales indicó que al volver, procurará instalarse nuevamente en la región del Trópico de Cochabamba, para dedicarse, nuevamente, a la agricultura.

El voto contra el odio triunfa en el Estado Plurinacional de Bolivia

María Luisa Ramos Urzagaste

El 18 de octubre de 2020 Bolivia habló pacífica y firmemente y depositó su confianza mayoritaria en los candidatos del MAS, Luis Alberto Arce Catacora y David Choquehuanca, para que saquen al país del descalabro.

El triunfo del MAS en boca de urna es contundente, y con ello se muestra el rechazo de la mayoría de los bolivianos a la discriminación, a la corrupción y a la manipulación. La agonía por la espera de los resultados preliminares se hizo infinita, pues la incertidumbre y el temor al fraude era inminente.

Durante más de 11 meses la gente aguantó en silencio la violencia física, psicológica y la muerte —como la masacre de Sacaba y Senkata—, el encarcelamiento de inocentes, las amenazas permanentes y el saqueo de las arcas del país a manos de un puñado de gente que nunca debió haber tenido las riendas del Gobierno.

La Presidencia de Jeanine Añez pasará a la historia como una de las peores de Bolivia, pues así lo revelan los datos económicos y de salud. Esto demuestra claramente que no basta ser mujer para entender las necesidades de un país. Se necesita estar comprometido con las mayorías más necesitadas, y ella nunca lo estuvo.

Junto a sus acólitos, Añez siempre explicitó su rechazo a la multiculturalidad de Bolivia, y no supo siquiera entender la oportunidad única que tuvo de dejar una huella positiva en la historia. Podría decirse incluso que esa conducta es muy coherente con la forma y los medios por los que llegó al Gobierno.

Son muchos los factores que decidieron el voto. Fue un voto de confianza por la lucha contra la corrupción en la que está sumida Bolivia. Esto es un mensaje claro para Arce Catacora y Choquehuanca, la gente les ha delegado esa tarea.

El pueblo se dio cuenta de que, de triunfar Mesa o Camacho, habría sido difícil incluso reconocerse como aymara, quechua, guaraní o de cualquier cultura, pues en esos candidatos el negacionismo plurinacional es evidente.

Es un voto contra la violencia en todas sus formas; en especial la mediática, que intentó por los medios más inimaginables manipular, generar actos de violencia, exacerbar sentimientos y dividir familias, amigos y vecinos.

No será tarea fácil para el binomio electo, pero se sabe de sus capacidades técnicas y humanas. Aunque ante todo se sabe de su compromiso con la construcción del Estado plurinacional.

Ahora ya no hay incertidumbre: la votación, hasta donde hoy avanza, es clara.

El triunfo se veía venir en los rostros de la gente, pero la gran duda era si el aparato gubernamental, militar, mediático y antiplurinacional permitirían que se supiese la preferencia real de los bolivianos.

El voto ha sido tan contundente que hasta Añez debió salir a reconocerlo.

​Algo a tener en cuenta y que no es un hecho menor: las fuerzas de ultraderecha como la liderada por Luis Fernando Camacho estarán en el Parlamento con un electorado rondando el 15%. Camacho, un personaje que recuerda lo más turbio del paramilitarismo, en su entorno más estrecho tiene figuras con sed de venganza y odio. El MAS y el partido de Carlos Mesa, Comunidad Ciudadana, tendrán que lidiar con ella, y, no es homogénea.

A la espera de los resultados finales, Bolivia ahora ingresa en una nueva etapa: la etapa de transición hacia un Gobierno elegido democráticamente y con mayoría parlamentaria.

El candidato ganador, Arce Catacora, agradeció el apoyo y la confianza del pueblo boliviano y manifestó su compromiso de retomar la estabilidad y la paz social. Que así sea. El pueblo boliviano se lo merece.

Análisis: Bolivia, otra vez en tiempos de cambio

Héctor Miranda Pérez

MOSCÚ (Sputnik) — La victoria del Movimiento al Socialismo (MAS) en Bolivia abre el camino a otro cambio en un país donde las posiciones están tan polarizadas que asustan, o por lo menos despiertan temores de un posible regreso a la violencia, al escamoteo de lo conseguido en las urnas, a algún fraude, incluso un golpe de Estado.

De 2011 a 2015 viví en el país del altiplano. Que es más que el altiplano, y mucho más que disfrutar de la majestuosidad del monte Illimani desde la avenida Camacho, más que Tiawanaco, que el lago Titicaca, o el Cerro Rico de Potosí. Bolivia es un país lindo, una mezcla de culturas encantadoras que vale la pena estudiar y disfrutar.

Y La Paz es una ciudad preciosa, votada entre las siete urbes maravillosas del mundo. Todos los días recuerdo mis caminatas por la Plaza Murillo, frente al vetusto, pero no menos impresionante Palacio Quemado, con sus historias de violencia como acompañantes. El descenso hasta el Prado, el amplio y céntrico paseo, donde me detenía siempre a disfrutar de las famosas tucumanas, las más ricas de cuantas empanadas se hacen en el país.

Bolivia es tranquilo. Pero en el país la violencia es silenciosa, como esos volcanes que parecen dormidos por siglos y de pronto estallan y lo llenan todo de humo, piedras y explosiones. Y muchas veces, durante toda su historia, los políticos o los militares se aprovecharon de eso, unas veces de la tranquilidad, y otras de la violencia.

Un año después

Hace un año Evo Morales se presentó como candidato del MAS a unas elecciones de las cuales debió pasar. En toda la historia del país nadie hizo más por los bolivianos que el líder indígena, pero los pueblos también se cansan de sus dirigentes, y más si otros los manipulan todo el tiempo.

El séquito de Morales estaba convencido que el proyecto solo seguiría adelante si el entonces presidente continuaba en el poder, a pesar de que un referéndum realizado a principios de 2016 le negó la posibilidad de volver a postularse. Y así se lo hicieron creer a Evo, o este se lo creyó. Y todo termino poco después de unas elecciones en las cuales la oposición clamó por un supuesto fraude que la Organización de Estados Americanos (OEA) certificó sin pruebas, y que después se supo que no hubo.

Pero Morales llevaba en el poder desde 2006. Demasiado tiempo en un país donde los liderazgos en todos los niveles se alternan. Tras la proclamación del supuesto fraude, miles de personas se lanzaron a las calles y el presidente, con el argumento de evitar un baño de sangre, renunció y se marcho a El Chapare, el lugar desde donde salió a la palestra política como líder de los cocaleros. De ahí se fue a México y luego a Argentina.

El país, con un atípico gobierno provisional, encabezado por Jeanine Áñez, persiguió a los miembros del gabinete de Morales. Unos huyeron al exterior. Otros se refugiaron en sedes diplomáticas. Volvieron algunos embajadores y se fueron otros. El país dio un giro de 90 grados y pareció que todo lo conseguido en los 14 años anteriores no valió o no sirvió de nada, a pesar del crecimiento sostenido de la economía y los avances en no pocos indicadores sociales.

Nuevas elecciones y mismos actores

Áñez, que llegó al poder por la renuncia de la presidenta de la Cámara de Senadores, de la cual ella era vicepresidenta, se agarró de la crisis generada por el coronavirus para extender su presencia en el Palacio de Gobierno, aunque al final, presiones mediante, no tuvo más opciones que convocar los comicios, a los cuales, en primera instancia, pensó presentarse como candidata.

Devolver la tranquilidad al país, permitir el regreso de algunos políticos que se exiliaron cuando el gobierno de Morales y algo mas, pensó, deberían avalarla para ganarse la silla presidencial, pero se equivocó y las encuestas la hicieron cambiar de ideas y renunciar a su candidatura unas semanas antes de que se abrieran las urnas.

La idea era no disgregar el voto contrario al MAS y permitir que el expresidente Carlos Mesa, vocero y proclamador del golpe de Estado de octubre de 2019, o el líder cívico Luis Fernando Camacho, el ejecutor del mismo, tuvieran opciones de aspirar al menos a una segunda vuelta.

Pero Carlos Mesa demostró que es un cadáver político, que nunca más volverá a dirigir a Bolivia y sufrió una derrota estrepitosa. Lo mismo que Camacho, incluso que el empresario cementero Samuel Doria Medina, otrora compañero de fórmula de Áñez, y quien aspiró muchas veces antes a vencer a Morales, pero las votaciones siempre se lo negaron.

Los otros aspirantes tampoco llegaron a más y el candidato de Morales y del MAS, el otrora ministro de Economía y Finanzas Públicas Luis Arce Catacora, se impuso por mayoría absoluta.

Arce y Choquehuanca

Evo Morales y un grupo de colaboradores cercanos, entre ellos el exvicepresidente Álvaro García Linera, se encargaron desde Argentina de conformar la candidatura del MAS para los comicios del pasado domingo. Se manejaron algunos nombres, entre ellos el del líder cocalero Andrónico Rodríguez, seguidor de el exmandatario.

Finalmente, lo realizado por Arce al frente del ministerio de Economía y Finanzas Públicas pesó. En ese tiempo Bolivia dio un salto económico sustancial y mantuvo un crecimiento sostenido que lo llevó a posiciones de avanzada en la región. Encima de eso, la gente no olvida los bonos sociales, el pago del doble aguinaldo en diciembre y la solvencia financiera del país, en el cual millones de personas abandonaron la extrema pobreza y comenzaron a pensar en una vida mejor.

Lo encargados de escoger decidieron que lo acompañaría David Choquehuanca, durante muchos años canciller, estudioso y defensor de las culturas indígenas y con mucho arraigo en los pueblos ancestrales bolivianos. La elección no pudo ser mejor, porque más de la mitad de los votantes les garantizaron dirigir el país por los próximos seis años.

Poco después de conocerse el resultado preliminar, por los llamados sondeos a boca de urna y en espera de los resultados oficiales, Arce prometió continuar con el proceso de cambio, superar los errores del pasado y gobernar para todos los bolivianos.

Sus palabras hacen pensar en una Bolivia para todos, más tranquila, pero los que conocemos el país sabemos que puede ser una quimera, que el MAS tiene enemigos, muchos y poderosos, y que cualquier giro más a la izquierda de lo pensado, puede desatar alguna revuelta, sin contar que lloverán los cuestionamientos sobre el posible regreso de Morales al país y el papel que desempeñará en los próximos años.

Nada, ya pasaron las elecciones en Bolivia, y ahora resta ver lo que ocurrirá con el país en los próximos meses. A Arce lo mirarán con lupa, aunque siempre tendrá el aval de haber sido el artífice del mejor momento de la economía boliviana.

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