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Liu Sibaya. Olga Kachura, Korsa, cayó heroicamente cumpliendo su deber. La primera mujer Coronel en hacerlo de esta manera. Ha dejado huérfanos a muchos soldados que bajo sus órdenes defendían a la población civil de Donbás. Sí, la misma población civil que hoy todos los periódicos occidentales cuentan que bombardeaba. Hay que ser miserables…

Esta historia va mucho más allá de Korsa, aunque el mero hecho de que una mujer en un mundo tan poco femenino como lo es la guerra haya llegado a Coronel ya es digno de escribir miles de historias. Pero el feminismo en Europa últimamente solo vale cuando puede desgravarse vía subvenciones. A lo que hemos llegado…

Pues bien, ya os conté que los medios europeos lejos de ser libres, reciben todos los días una serie de noticias a publicar vía la mayor fábrica de bulos jamás creada: la agencia ucraniana Ukrinform. De ahí que todas las noticias sobre Ucrania son tan parecidas entre sí independientemente del medio que las publique. Esta vez no iba a a ser menos.

¿Lo bueno? Que cada vez engañan a menos gente, pues son tan burdos que ni siquiera han sido capaces de escribir su “pozyvnoy” sin faltas. Ella es Korsa, no “Kursa”. Y ya ni hablar del resto de la noticia en la cual se asegura que la mujer que dejó el ejército ucraniano para unirse al de la República Popular de Donetsk lo hizo para terminar bombardeando a la población civil de la República Popular de Donetsk… El chiste se cuenta solo. Los supuestos crímenes de guerra sin prueba alguna son otro chiste aparte…

La heroica muerte de la hoy Héroe de Rusia y de la República Popular de Donetsk Olga Korsa Kachura evidencia el infame fallecimiento del periodismo occidental.

Atrás quedaron aquellos valientes que se jugaban el tipo y a ratos la vida, buscando noticias que publicar. Lo que hay hoy en las redacciones es un triste plancton de oficina que se limita a recibir las noticias a publicar, pegarles un par de fotos y darle a la tecla de “publicar” sin, muy probablemente, ni siquiera revisar el resultado. Y no me digáis que no porque todo el que lea estas líneas sabe de sobra que sí.

Aquí en Donetsk conocí a un Coronel, tres veces herido, que se jugó la vida mil y una veces para traer a casa aunque sea un resto de todos los chicos que perdió en combate. Cuando me lo contó (el tema salió por pura casualidad), nos miramos a los ojos y lloramos sin lágrimas. Juntos. Le dije: “Sabes, en parte estoy aquí por gente como tú. Porque sé que habéis sido difamados hasta más no poder con tal de “fastidiar a Putin”. Sin pruebas ni nada que se les parezca. Cuando lo único que habéis hecho fue jugaros la vida por traer a casa aunque sea un cachito de todos los vuestros para que sus mujeres no tuvieran que llorar frente a ataúdes vacíos”.

La guerra es la guerra. Siempre existió y siempre existirá. Esta en particular me duele, por razones obvias, más que ninguna otra.

Y no os equivoquéis: entiendo a los rusos, entiendo a los ucranianos. A los patriotas, claro, que bombardear a los civiles de Donbás es de criminales. En general entender entiendo casi a todo el mundo, menos a los medios y políticos occidentales: ni una verdad ni medio razonamiento. Y no me digáis que no porque todo el que lea estas líneas sabe de sobra que sí.

Descansa en paz, Korsa.

Y para el periodismo occidental, el más profundo de los desprecios.

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