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Valery Kulikov

Hoy, Estados Unidos, debido a las crecientes críticas globales a las políticas de la Casa Blanca, busca desesperadamente mantener su liderazgo a través de acciones destructivas no solo contra sus adversarios, sino también contra aliados en todas las direcciones.

Así lo demuestran tanto los numerosos conflictos armados y agresiones en todo el mundo instigados por Estados Unidos como las sanciones impuestas a Estados que no quieren convertirse en títeres silenciosos de Washington, en violación de normas generalmente aceptadas y sin la aprobación de organismos internacionales. La posición de otros países, incluidos los aliados de EE. UU., sobre el dictado político, económico y militar no le interesa en absoluto a Washington, ni sus pérdidas por las mismas sanciones iniciadas por la Casa Blanca.

Esta política destructiva ha sido particularmente rigurosa en los últimos años, ya que a Washington le disgusta desde hace mucho tiempo lo que sucede al otro lado del Atlántico. Aunque la estrategia declarada de política exterior estadounidense nombra oficialmente solo a Rusia y China como adversarios, la estrategia real ciertamente implica que la UE también está incluida en esta lista. El desarrollo de ideas de integración en una Europa unida contradice el principio clave de la política de Washington: “divide y vencerás”.

Mientras evita socavar abiertamente a la Unión Europea, Washington ha estado haciendo todo lo posible en los últimos años no solo para gobernarla sigilosamente, sino también para contribuir a su desintegración. Está haciendo todo lo posible no solo para evitar perder Europa, sino también para eliminar a la UE como potencial rival en la disputa por la influencia geopolítica.

En este sentido, la colocación de personal entrenado en Washington como Ursula von der Leyen, Charles Michel y Josep Borrell en posiciones de liderazgo en los estados de la UE y en sus órganos de gobierno se ha convertido en una herramienta importante para subyugar a la UE. Los políticos mencionados durante mucho tiempo se han guiado en sus acciones solo por instrucciones de los Estados Unidos, con total desprecio por los intereses de toda Europa y sus países de origen en particular.

Para socavar la unidad europea y comenzar procesos de desintegración a través de su representante en Europa, el Reino Unido, se inició el Brexit. Baste recordar las declaraciones en 2019 del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien luego prometió a Londres un "acuerdo comercial favorable" que se concluirá una vez que Gran Bretaña abandone la UE como una forma de mostrar a los británicos y otros europeos que no hay repercusiones futuras por abandonar la UE. Si tales "atractivas declaraciones" se hicieran oficialmente, uno solo puede adivinar el contenido de las instrucciones secretas dadas a Londres por la Casa Blanca sobre este asunto... En última instancia, EE. UU. se salió con la suya, se produjo el Brexit y los sentimientos separatistas comenzaron a ganar popularidad en varios países de la UE como una forma de salir de la crisis económica, financiera y energética que ha sumido a Europa.

Para debilitar la competitividad económica de una Europa unida, Washington ha ideado una operación múltiple para debilitar la seguridad energética europea. Con este fin, se ha utilizado el sentimiento rusofóbico en Ucrania para presionar a Moscú a llevar a cabo una operación especial para desmilitarizar el país. Y luego, utilizando una campaña de desinformación antirrusa sobre la supuesta “infracción” de los procesos democráticos de Ucrania por parte de Moscú, comenzó a crecer en Europa un estado de ánimo de crítica total a Rusia, incluso en la esfera energética. En última instancia, Washington logró convencer a un número significativo de países de la UE para endurecer las sanciones contra Rusia, limitando el suministro de energía rusa al mercado europeo, sin el cual la UE colapsaría económica y energéticamente, a pesar de que todo esto iba abiertamente en contra de los propios intereses de Europa.

El resultado fue una inflación galopante en Europa y el cierre y quiebra de muchas empresas europeas, especialmente las orientadas al mercado ruso.

Al mismo tiempo, Estados Unidos a través de sus apoderados, en particular Josep Borrell y Ursula von der Leyen, ha atraído a Europa para que apoye financiera y militarmente al régimen de Kiev, incluso cortando la ayuda en estas áreas a los propios estados miembros de la UE. Primero fue la ola multimillonaria de migración ucraniana, desencadenada por la escalada del conflicto armado entre Kiev y Moscú, que causó daños muy graves en la situación financiera, social y económica de la UE. Luego vino la rivalidad europea con Washington para cumplir su capricho de inundar Ucrania con armas europeas y el posterior crecimiento de órdenes militares para satisfacer los intereses del complejo militar e industrial estadounidense. Esto ha llevado a una pérdida significativa de las capacidades de defensa de la UE,

La crisis económica y energética en Europa, exacerbada por los EE. UU., está aumentando constantemente el movimiento de protesta en los países de la UE, desestabilizando la situación política y social allí y reduciendo así aún más su competitividad con los EE. UU., que es precisamente lo que Washington quería.

Para dañar aún más a Europa, Washington, con la ayuda de Polonia, siempre mirándole a la boca, lista para lanzarse sobre las bayonetas rusas en su fobia antirrusa incluso por las pequeñas limosnas estadounidenses, comenzó a calentar las reivindicaciones financieras y territoriales entre los estados miembros de la UE, profundizando así la división en la unión. En consecuencia, tras las demandas de reparación por parte de Alemania por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno polaco presentará próximamente demandas contra la República Checa, como ya ha señalado el influyente diario polaco Rzeczpospolita. En particular, se trata de la “desventaja”, desde el punto de vista de Varsovia, de la división de la frontera entre Polonia y Checoslovaquia en la década de 1950: ¡aparentemente, la República Checa le debe a Polonia más de 368 hectáreas de territorio!

Y este claramente no es el límite de los planes traicioneros de Washington para romper la Unión Europea y ganar la competencia con el Viejo Mundo por la dominación mundial. En última instancia, la herramienta de guerra biológica, como lo ejemplifica la pandemia de coronavirus, ya ha sido probada por Estados Unidos y no solo ha traído miseria masiva a Europa, pérdidas financieras y humanas significativas, y luego ha enriquecido a las mismas compañías farmacéuticas estadounidenses. Y las consecuencias de la crisis energética desatada por Washington han alejado durante años a Europa de hacer frente al cambio climático, que seguirá asolando la UE y su economía con nuevos incendios, tormentas e inundaciones…

Pero a uno le gustaría creer que Europa, drogada por los diversos trucos y provocaciones de Washington, finalmente despertará y comenzará a aplicar políticas en interés de sus propios países, no de los EE. UU., y reconsiderará sus relaciones con Rusia y China en beneficio de los pueblos de Europa.

Ursula, esa gran Demócrata

Bea Talegón

Ursula nació un ocho de octubre de 1958 en Bruselas. Desciende de una familia de la nobleza, de la del barón Ludwig Knoop, un empresario del sector del algodón en la ciudad de Bremen, que se encontraba entre los más poderosos del siglo XIX. Su nombre al nacer fue Ursula Gertrud Albrecht. Hija de Heidi Adele Albrecht y Ernst Albrecht, político alemán miembro de la CDU. La familia se trasladó a Alemania a finales de la década de los sesenta. Su padre trabajó en las instituciones europeas en Bruselas, como director general de Competencia en la Comisión y en 1970 fue elegido para representar el Landstag de Baja Sajonia. Posteriormente, fue ministro-presidente del Estado Federado. Ursula tiene cinco hermanos más. Dos de ellos, especialmente destacados en el ámbito empresarial: Hans-Holger y Donatus Albrecht.

Si te gusta la música, seguramente hayas oído hablar de Deezer, una plataforma online, que llegó a ser uno de los principales servicios de transmisión a nivel mundial. Ofrece más de 53 millones de pistas musicales, a más de 180 países, con más de 14 millones de usuarios. Hans-Holger fue el CEO de esta compañía hasta 2015. Previamente, en 2012, se convirtió en presidente y director ejecutivo de Millicom, empresa internacional de medios y telecomunicaciones. En 2022 alcanzó la presidencia de la junta directiva de Storytel, uno de los servicios de audiolibros líderes a nivel mundial. Donatus es el jefe de inversiones en oportunidades de renta variable, en Aurelius.

Ursula estudió en la elitista Escuela Europea de Bruselas. Hasta que la familia se mudó a Hannover, concretamente a Lehrte, cuando a su padre lo nombraron director ejecutivo de la compañía Bahlsen. Se trata de una empresa productora de alimentos, especialmente dulces. Fabrica las galletas más conocidas en Alemania. Pero la compañía no es solamente conocida por sus excelentes pastelitos. Lo es porque ha estado estrechamente vinculada al nazismo, apoyando incluso económicamente a las Schutztaffel, la mayor organización paramilitar que estuvo al servicio de Adolf Hitler (las conocidas SS). Una compañía que se aprovechaba de la mano de obra que obtenía mediante trabajos forzados de doscientas mujeres polacas y ucranianas.

Ursula quería ser arqueóloga. O al menos se matriculó en esta carrera en 1976. Pero un año después se matriculó en económicas en la misma Universidad, la de Gotinga. Pero no pudo estar mucho tiempo, porque en 1978 se trasladó a Londres: una decisión tomada por su padre, después que en 1977 el presidente de la patronal Hanns-Martin Schleyer fuera asesinado por la Fracción del Ejército Rojo, considerada una banda terrorista. En Londres Ursula cambió su nombre por el de Rose, y estudió, protegida siempre por Scotland Yard.

Dos años después se marchó a Hannover para cambiar otra vez de carrera y matricularse en Medicina. Obtuvo su titulación en 1987, especializada en ginecología. A Ursula le gustaba cantar y se apuntó al coro de la Universidad, donde conoció al que sería su futuro marido. Un año antes de terminar sus estudios contrajo matrimonio con Heiko Von der Leyen, que ya era médico en ese momento. La familia Von der Leyen es una familia aristocrática que amasó su fortuna en la industria de la seda. Inmediatamente, Ursula se incorporó a la clínica para mujeres de Hannover, compaginando su labor con los estudios de doctorado, que culminó en 1991. También en esta época comenzó su militancia política, afiliándose a la CDU en 1990.

Heiko obtuvo plaza en la Universidad de Stanford, y allí fue donde tuvieron a sus primeras hijas, dos mellizas, de un total de siete. Se instalarían en 1996 en Alemania, de vuelta en Hannover, donde Ursula retomó su carrera como médico. Fue entonces cuando dio el paso a la política a nivel local. En 2003 entró en el Parlamento de Baja Sajonia y dos años después fue Ministra de Familia en el gobierno de la región. En ese momento establece lazos estrechos con Angela Merkel y forma parte de un equipo de trabajo encargado de elaborar una serie de alternativas a la Agenda 2010 que tenía pensado poner en marcha el SPD con Schröder a la cabeza.

Fue entonces cuando Ursula protagonizó su primer escándalo: se la acusó de malgastar fondos públicos con fines políticos, empleando técnicas de marketing. Poco después le pusieron un nuevo nombre: “ZensUrsula”, por las medidas que trató de promover, sobre censura en internet, en el contexto de la pornografía infantil: para hacer su campaña, acusó a terceros países de permitir la pornografía de menores, sin ser cierto. Tuvo que reconocer que se había basado en información falsa para hacer sus alegatos. Evidentemente, promover la censura de la pornografía infantil puede sonar lógico, aunque lo cierto es que la legislación ya lo contempla. Entonces, ¿por qué se la denominó “ZensUrsula”?  Porque entre los objetivos de su censura había obras como un disco de la conocida banda de rock Rammstein.

Ursula está actuando al frente de la Comisión como ha venido haciendo durante toda su carrera política: borrando el contenido de sus teléfonos móviles cuando mantiene contactos con empresarios, en momentos de preparación de contratos millonarios de dinero público, trampeando y evitando la licitación pública transparente y justa. Despilfarrando pasta, normalmente entre colegas.

De estar al frente del ministerio de familias, mujer y jóvenes, pasó a liderar el ministerio de Defensa. Fue entonces cuando se le acusó de haber plagiado parte de su tesis doctoral. El resultado de la investigación le libró del plagio, aunque dejó al aire “evidentes defectos”.

En 2011, Ursula respondió a una entrevista y expresó su ideal sobre el modelo federal de Europa: “Los Estados Unidos de Europa”. Y también afirmó que era muy partidaria de la creación de un ejército europeo. En 2014, cuando estalló la crisis de Crimea, como ministra de Defensa de Alemania, solicitó a la OTAN que apoyara a los países bálticos frente a Moscú. Pero en la Conferencia de Seguridad de Munich de 2015, Ursula defendió con contundencia la decisión mediante la cual Alemania no proveería de armas a Ucrania. ¿Qué dijo en ese momento Ursula? Que era importante mantener unida a Europa en la posición sobre Ucrania y que había que negociar con Rusia. Consideraba que “darle a Ucrania armas para defenderse podría traer resultados fatídicos”.

Bajo su mandato como ministra de Defensa, tuvo que gestionar algún que otro escándalo como la denuncia que la acusaba del aumento en la presencia de miembros de la extrema derecha alemana en altos cargos militares. Los alemanes terminaron considerándola uno de los dos ministros más incompetentes del gobierno.

Se despidió de su ministerio con un escándalo de los grandes: acusada de haberle dado contratos de compra de armas a colegas personales. En aquel momento fue noticia el hecho de que entregase, al irse, sus teléfonos móviles totalmente borrados. El Tribunal de Cuentas alemán consideró que más de la mitad de los contratos de asesores de Ursula fueron contrarios a la normativa, enchufando a personal que no tenía capacitación para las funciones ni había pasado los procesos selectivos establecidos por ley. Ursula reconoció que había sido “un error” por su parte.

El borrado del contenido de los teléfonos móviles de Ursula se hizo después de que el Bundestag abriera una comisión de investigación específica y exigiera la presentación del contenido de sus terminales telefónicos. Ursula los borró. Y mintió además intentando que colase su excusa de que esto era una rutina habitual por cuestiones de seguridad. La pillaron mintiendo. Publicaba entonces el diario alemán DW, que las acusaciones de nepotismo y despilfarro de fondos públicos estaba destruyendo la imagen de Ursula. Y es que le había enchufado una pasta a la consultora McKinsey por una información que bien podían haber elaborado los propios funcionarios de Defensa. Un contrato asignado sin licitación pública.

Durante el gobierno de Merkel, Ursula estuvo siempre en su gabinete como ministra. De hecho, Angela quería que fuera ella su sucesora, pero no lo consiguió. Se pensaba entonces en el nombre de Ursula para la Secretaría General de la OTAN. Pero entonces llegó Emmanuel. Sí, Macron, ese recién nombrado presidente de Francia, que no se llevaba nada bien con Merkel, quien propuso a Ursula como presidenta de la Comisión Europea.

Esta “jugada” sonó extraña para muchos, no sólo para Ángela. Y es que, la candidatura para presidir la Comisión debe ser, normalmente, para el cabeza de lista del partido europeo que más votos haya obtenido en las elecciones. Es el denominado proceso del “spitzekandidaten”. Ursula nunca fue candidata. Quien sí lo fue era Manfred Weber. Además, con esta vulneración del procedimiento, también se pasaba por encima del acuerdo de toma de decisiones en el Gobierno alemán. A punto estuvo de estallar la Gran Coalición por esta jugarreta de Ursula.

Cuando el Parlamento emitió su voto, fue la elección de Ursula algo muy debatido. Obtuvo 383 votos a favor, 327 en contra y 22 se abstuvieron. El total de los votos es de 733. Ursula necesitaba 374 votos para salir elegida, la mitad más uno de los 747 miembros. Obtuvo los apoyos, pero prácticamente la mitad del Parlamento no le daba su apoyo. Sacó su presidencia, al margen del procedimiento establecido de candidatura y por menos de diez votos. En aquel momento se llegó a afirmar que a Von der Leyen la colocó la extrema derecha al frente de la Comisión. Y se explicaba entonces, que esa pátina que Ursula se ponía de “feminista”, era mera fachada, porque en realidad, sus posturas con los temas capitales, fue siempre contraria a la libertad de las mujeres.

Ursula está actuando al frente de la Comisión como ha venido haciendo durante toda su carrera política: borrando el contenido de sus teléfonos móviles cuando mantiene contactos con empresarios, en momentos de preparación de contratos millonarios de dinero público, trampeando y evitando la licitación pública transparente y justa. Despilfarrando pasta, normalmente entre colegas.

Y es que el Tribunal de Cuentas Europeo ha emitido un informe esta semana donde detalla, punto por punto, lo que ha sucedido en la compra de vacunas en la pandemia. Y prácticamente todos y cada uno de los pasos del procedimiento escrutados en dicho informen brillan precisamente por los bofetones a la Comisión Europea, y muy especialmente a su presidenta, por saltarse continuamente los protocolos, las leyes, la transparenciaPor detonar y hacer saltar por los aires cualquier principio democrático europeo. Nada. Señalar con el dedo a un grupo de empresas “de confianza”, en base al criterio absolutamente opaco de la Comisión. Mientras se amasan los contratos millonarios, más centrados en la producción que en su eficacia y seguridad. No se celebran reuniones con organismos de control que era necesario celebrar; no se presentan actas de reuniones; se oculta información y se reconoce deliberadamente; se mantienen contactos privados con directivos de compañías que se han llevado miles de millones de dinero público por unos productos que finalmente no han sido lo que se prometió en un principio. Es más, un proceso que desde la Comisión se inició, el de la búsqueda de laboratorios productores de vacunas, antes de que la pandemia fuera declarada.

Un comportamiento autoritario y deliberadamente contrario a los principios y criterios que deben regir la Unión Europea. Un patrón de conducta que se está llevando con la guerra en Ucrania, donde la postura de Úrsula ha sido siempre absolutamente suicida para los intereses de la Unión, pero maravillosa para los bolsillos de las industrias de armas y para los empresarios de las energéticas y de las constructoras de infraestructuras.

Si ha llegado hasta aquí y no le hierve la sangre, entonces, que le aproveche esta Europa totalitaria y antidemocrática.

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